¿Y qué esperábamos...



¿Y qué esperábamos, después de darles todos los derechos sin ninguna obligación, de quitar a los padres y profesores la autoridad, de dejarles solos la mayor parte del tiempo, de sobrecargarles de regalos para suplir el tiempo que no pasamos con ellos, de mimarles e hiperprotegerles incluso frente a cosas lógicas, como una simple regañina cuando han hecho algo mal y la merecen...?

Si estamos en un mundo en el que si regañas en público a tu propio hijo eres sospechoso de maltrato, en el que si eres maestro y se te ocurre castigar a copiar simplemente unas líneas porque alguien no ha hecho los deberes los padres te demandan por "humillación y vejación", donde si un niño te arrea una patada y se te ocurre regañarle llega la madre hecha un berberisco a decirte que no tienes derecho a dirigirte a su principito, donde un crío monta la pataleta en el súper llamando a su madre "puta de mierda" y ella de inmediato le compra todo lo que quiere "no le vaya a dar un ataque al niño", ¿qué esperamos? Estamos criando (y yo no tengo hijos, pero vamos a meternos todos) tiranos en potencia, que no saben lo que significa la palabra "no". Que están tan acostumbrados a que todos sus caprichos se vean satisfechos en el acto, que son incapaces de comprender lo contrario, y como no les hemos educado en otra cosa, reaccionan con violencia... porque SABEN que desde niños, sólo han tenido que gritar para obtener lo que quieren. Pero no es lo mismo la pataleta de un mico de tres años, que la de uno de dieciséis, lógicamente.

Es muy bonito pensar que se puede hacer todo por las buenas, razonando, negociando, que cuando crezca ya madurará y dejará de chillar, que si hemos traído un hijo al mundo es para hacerlo feliz, no para privarle de nada, sino para darle todo lo que no tuvimos nosotros... pero una persona, necesita que la corrijan, necesita que la eduquen. Y a veces, educar, significa frustrar. Significa decir "no", significa enseñarle que el mundo entero no le pertenece, que las cosas cuestan un esfuerzo, que no puede tener todo lo que pide y que existen unas reglas que tiene que obedecer le gusten o no... y si no las obedece, las consecuencias serán mucho más desagradables. Es triste tener que regañar a un niño pequeño, tener que negarle cosas... pero como decía mi abuelito a mi padre y mis tíos: "la ostia, prefiero pegártela yo, antes de que mañana te la peguen otros".

Como dice el refranero: "cría cuervos, y te sacarán los ojos".



lunes 23 de noviembre de 2009

Mirar al sol




Levantas la mirada al sol y los rayos te irritan los ojos. Aún sabiendo que es doloroso no puedes más que seguir mirándolo, porque quieres que sea la última imagen que quede grabada en tu memoria. Las lágrimas caen por tus mejillas y se evaporan antes de llegar a tu barbilla. Desaparecen como desaparecen ahora tus recuerdos. Quemados en la luz brillante de una gran fuente de gas incandescente. Tus ojos empiezan a velarse, ya solo vez luz. Tan pura, tan brillante, tan clara… Todo lo demás ya carece de interés. Y en esa niebla de luz tu mirada se pierde para siempre. Ya no habrá más oscuridad en tus días, habrá luz en tus noches. No tendrás frío en tu mirada los días de verano, ya te acompañará la calidez en los días de invierno. El sol en tus ojos, la luz del recuerdo borrado. La luz del día sobre tus pupilas, para siempre. La sonrisa del sol en su memoria.





No es sano no dormir

lunes 9 de noviembre de 2009

Elección




Y tú, ¿qué hubieses elegido? ¿Seguir en un mundo que sabes que es mentira pero en el que "todo" es feliz? o ¿un mundo real en el que sabes qué es mentira y qué no, pero que es duro el 99% del tiempo?

Elige, pastilla Roja (mundo real) o Azul (el mundo fake)

domingo 25 de octubre de 2009

Cosas que contar



Me he dado cuenta que no cuento nada desde...prácticamente principios de Septiembre.

Pues haciendo un resumencillo rápido:
Septiembre más que de exámenes este año ha sido de no parar. Algún que otro exámen he hecho (aprobé el 50% de los que me presenté, lo cual es notable en mi persona xD). Pero más que nada hubo Eurobasket, muchas tapas, mucho salir, mucho de no parar.

Me fui a Madrid después de los exámenes, a ver a mi gente. Esa que odio pero que bah, tengo que ver de vez en cuando (:p) Y esto es como en Las Vegas, lo que pasa en Madrid se queda en Madrid XD
Asistí al concierto que dió Green Day (solo dió dos en españa *_*) y puedo decir que es mejor concierto al que he ido en mi puñetera vida. Quizás es porque no era un simple concierto, había mucho peso de fondo y realmente era algo mucho más simbólico que emoción de fan quinceañera. Aún hoy veo los videos o escucho las canciones y se me pone la piel de pollito...


En fin. Volvemos a Granada. Apruebo el carnet del coche (muajajajjaja). Mi piso realmente es como la residencia que tuve los primeros años aquhttp://www.blogger.com/post-create.g?blogID=28669325í, salvo que sin ruidosas (;_;). Porque apenas salgo de mi cuarto cuando estoy aquí, y cuando lo hago es para comer, o cenar, o...nah, nada más que para eso xD Aparte de que estoy poco tiempo, con eso de que vivimos todos este año muy desperdigaos estamos quedando más que otros años incluso xD

Y bueno, es un año diferente. Bastante diferente. Ni mejor ni peor...solo diferente. Se echa en falta muchas cosas, momentos y sobre todo a gente. Es lo que más se nota, la ausencia de algunas personas.


Ich denke oft an euch, klein. Dies ist für Sie:

viernes 23 de octubre de 2009

Lunas de Madera



Que me pongo a escuchar música y en mi mente se cambian las letras para dar nuevas formas:

Si he escuchado las voces traicioneras
Aún dudo si me amargo
Mirando hacia otro lado
Satisfecho de que he hecho lo que hecho
Ignorando si está bien o no

Y aunque fuera se ocultan de la niebla
Yo me enfrento con ella
Mejor no dar un paso atrás
Condenando, mirar quizás a ella
Y dejar que me marchara yo

Y dejar a un lado las razones que me dicen que no
Que no me he largado yo
Cogiendo la locura de la noche a la que grita mi voz
Y luego todo pasará

Suspirando a lunas de madera
Y odiando las riquezas
Que deja tarde el corazón
Contemplando la vida desde fuera
Haciendo muros de cartón

Si tuviera que hablarte sobre eso
Me mordería la lengua
Y ocultaría información.
Pues no quiero que sepas de esos sueños
En los que no era solo yo.

Y volver la vista
Y mirarte en el espejo de ayer,
Y al desaparecer
Quererme solo un rato
Cuando vuelvo la cabeza y contar
Cuantas piedras me quedé.

Y dejar a un lado las razones que me dicen que no
Que no me he largado yo
Cogiendo la locura de la noche a la que grita mi voz
Y luego todo pasará

Grito porque no quiero pensarlo y volver a caer
El antifaz me cubre siempre el sentido
Y si las cosas jamás son como dicen que son
No me preocupo y vivo mi camino.

Grita si quieres mejorar ese adiós que se fue
Que no te cubran siempre de olvido
Y si a cada hola le sigue después un adiós
Llora solo cuando lo hayas sentido



Nada más que decir, por ahora

sábado 17 de octubre de 2009

Hundirse


Se descalzó. Las piedras le pinchaban los pies. Estaban húmedas, y el contraste le provocó un escalofrío. Se quitó también el vestido quedándose desnuda delante de aquel paraje.

¿Qué hacía allí? Lo cierto es que lo ignoraba. No sabía cuánto tiempo llevaba allí, contemplando. Contemplando la inmensidad que siempre la emocionaba, le hacía llorar. Lo único que supo es que no podía seguir así, sentada, sin hacer nada, solo mirando.

Paso a paso fue recorriendo el espacio que la separaba de aquella inmensidad. Tropezó con las piedras, los pies le dolían. Pero siguió y pronto la espuma le lamió los pies.

No notó el cambio de temperatura, no sintió como el agua le iba mojando cada vez más. Sólo se dejó arrastrar, un paso y otro más hasta que ya no pudo andar más. Entonces nadó. Como si su cuerpo no fuese el suyo, moviendo las piernas que no sentía, los brazos que no controlaba.

Contempló y solo vio ese color triste gris azulado, revuelto. Sólo se veía mar. Sólo veía el mar. Y no supo si lloró o era el agua salada lo que le surcaba por la cara. Levantó la vista hacia el cielo y contemplo la diferencia de color, de ese azul salpicado de blanco y gris. Extendió la mano hacia arriba y quiso tocar el sol. No supo cuando dejó de ver más allá de su mano.

Se hundió. Abajo, presión. Sintió el frío del agua empaparle toda la piel, calándole hasta las entrañas. Sintió cómo sus pies se movían, sintió ahora sus brazos, suyos, braceando sin control. Y en contraste al frio sintió calor, fuego, en sus pulmones que gritaban de dolor. Le invadió la desesperación y por un momento se dejó llevar por el pánico.

Entonces recordó: la orilla, la gente, que no tenía por qué ahogarse en ese mar.

Sacó fuerzas que pensaba no le quedaban. Braceó, pataleó y boqueó aire y agua a partes iguales. Movió cada agarrotado músculo de vuelta a la orilla, luchó contra corrientes y oleaje. Nadó. Respiró. En cada bocanada un esfuerzo más, con cada brazada acortaba distancias. Y se despidió, del abrazo frío y gélido del voluble mar.

Salió, jadeando, cojeando y trastabillando, con cada músculo en tensión. Sentada de vuelta en la orilla su cuerpo desnudo se estremeció, supo qué hacía allí: Despertar, por fin.

jueves 24 de septiembre de 2009

Lluvia


Me encanta cuando llueve. Abro la ventana y me embobo contemplando la lluvia, sintiendo el olor a tierra mojada, estremeciéndome con los truenos.
Es entonces cuando te pones en ese estado de melancolía y añoranza. En el que te da por pensar y ponerte filosófica, cuestionar el por qué de la mermelada de fresa y cómo vivíamos antes de los batidos de frutas del bosque.

Para acompañar al sonido de la lluvia pones algo de jazz o blues, suave, para que ese estado de melancolía no se vaya demasiado rápido. La inspiración suele acompañar, te visita siempre en el momento justo. Agarras la libreta y el boli que tengas más a mano y escribes. No sabes qué, solo pones palabras sobre el papel. Sabes que tenías mucho que decir, que expresar, pero no terminas de entender qué era.

Un trueno suena justo cuando la melodía sube de intensidad, que bonito queda, piensas. Te ha sacudido por dentro y la idea sobre la que escribías se ha desvanecido como la niebla de una mañana de invierno.

Ya no puedes escribir y solo contemplas la lluvia caer. La música sigue sonando, te has propuesto no pasar ninguna canción, pese a que cada una te recuerde cosas y sensaciones. Cosas que te habías propuesto no recordar.

Pero te lo permites, no sabes muy bien por qué pero hoy te lo permites. Solo mientras llueva. Solo hasta entonces.

Y como si lo supiese, con el último acorde de guitarra el agua deja de caer.

Sale el sol, es hora de sacudirse la lluvia.














Será este pueblo, que no me deja quedar con nadie para que no diga tonterías de estas.

martes 15 de septiembre de 2009

 
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