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Reencuentros II


Mochila al hombro, gorra protegiendo mi rostro del sol, con aire despreocupado y algo desganado salía de la facultad. La brisa suave no conseguía despegar de mí el calor tan seco de aquella contaminada ciudad. Últimamente me agobiaba más aquel entorno y todo se me hacía más pesado. Pasaban ya más de las doce y aún tenía mucho papeleo que rellenar antes de comer. Ah, burocracia, no cambia pese al tiempo.

Hacían ya varias semanas de mi charla con Tia Darma y Jack... si, Jack Sparrow, mi primo. Se ponían en contacto conmigo de vez en cuando a través de mis sueños. El momento de regresar se acercaba y yo tenía que dejarlo todo preparado para la desaparición inesperada de este cuerpo que alvergaba mi alma. Asi que la única solución que se me ocurrió posible fue la de "irme a terminar mis estudios a otro pais". Y aunque no fuese cierto tenía que dejar mi "coartada" preparada, que si cambios de expediente, nuevas matriculas, billetes, piso, pasaporte, despedidas...

Mientras caminaba repasaba los papeles que tenía que entregar en breve. Tan absorta iba que no me di cuenta que me había equivocado de callejón y me había vuelto a perder. Sí, me pasaba mucho últimamente, creer haber tomado bien una calle y al levantar la vista encontrarme en un sitio que no era el requerido.Me cabreé, aquello ya se estaba volviendo molestoso. Solté un par de maldiciones hacia mi despiste y a la ciudad en general y me di la vuelta para volver tras mis pasos.

Pero algo captó mi atención e hizo que me parase en seco. Una sensación de peligro que nunca había sentido en esa dimensión. Me giré lentamente y donde antes había un estrecho callejón mugriento y solitario, ahora se dibujaban dos figuras rompiendo aquella soledad. Dos enormes hombres, desaliñados y haraposos. Pero no, no eran vagabundos. Estaban mojados, olían a ron y a mar.

En un acto reflejo extendí y abrí las manos delante de mí. Nada pasó y me quedé con cara de panoli. Solté una maldición, en esa dimensión mis dagas no aparecían como siempre, si quería utilizarlas debía llevarlas encima de la forma tradicional, y como la gente no veía muy bien que alguien llevase dos armas blancas encima... nunca las solía llevar conmigo. Porque nunca antes las había necesitado.

Solté la cartera en el suelo, alejada para que no estorvase y me giré la gorra hacia atrás para que no entorpeciese la visión. Suspiré con resignación.

-Bien chicos. Estoy algo oxidada en cuanto a lucha cuerpo a cuerpo se refiere, asi que disculpadme si vuestras muertes no son rápidas e indoloras-dije sin preocupaciones. Si, ego, tengo mucho, eso es algo que no ha cambiado.

Las bocas negras, melladas y prodidas de esos dos grandes brabucones se torcieron en una mueca que tuve que suponer eran sonrisas jocosas.

Se avalanzaron sobre mí con gran potencial. Tenían fuerza, pero no la suficiente agilidad. Me agaché para esquivar el puñetazo del uno (al que llamaremos Dinky) y giré hacia un lado para esquivar la patada del otro( al que llamaremos Winky, por comodidad y esas cosas). Propiné una patada en las rodillas de Winky que se tambaleó y cayó al suelo, y un puñetazo en el estómago de Dinky que solo hizo que le faltase el resuello un momento. El suficiente para arrearle una patada en sus partes nobles, esta vez se dobló de dolor. Apoyándome en su espalda tomé impulso para saltar y darle una patada a Winky que ya se levantaba para atacar. El muy gilipollas la esquivó por pura potra haciendo que callese al suelo y me diese un señor golpe en el hombro.

-¡Tu madre! ¡Te voy a sacar los ojos!-le grité al volver a encajarme el hombro.

De pronto sacaron sendas espadas cortas, reí con resignación, me iba a llevar algunos arañazos. No era justo que una pelea así se utilizasen armas cuando tu contrincante no las usa, pero olvidaba que los tres éramos piratas y ellos de los rastreros sin dignidad.

Empezaron a dar embestidas sin ton ni son. Me quedé sorprendida, aquellos dos estaban acostumbrados a usar espadas más largas y grandes, ¿por qué entonces los habían mandado con esas mini-espadas? Pero no perdí el tiempo. Aproveché este punto para meterme en su campo donde apenas podían acertar con sus espadas, mientras yo daba puñetazos y patadas a diestro y siniestro. Bueno a Dinky y a Winky.

-¿Quien os envía? ¿Itsmon? ¿Davy Jones?-pregunté mientras le rompía la nariz a Dinky. Ninguno contestó. Le di una patada a la mano de Winky que venía dispuesto a atravesarme. Su espada salió volando y con un movimiento la alcancé y la clavé en el pecho de Dinky.
Winky vaciló un segundo, que aproveché para deslizarme detrás suya y ecaramarme a su espalda. Entre mi brazo capturé su cuello, ahogándolo, mientras mis piernas se aferraban a su cintura para no caerme.

-Os he preguntado... ¡que quien os envia, coño!-le grité mientras el grandullón intentaba zafarse de mi abrazo.
-Its...Its...-solo se le entendía eso. Bueno, solo podía decir eso. Quizás se debiera a que estaba adquiriendo un tono morado por la falta de oxígeno. Se empujó de espaldas contra la pared del callejón, propinándome un golpe en la cabeza, pero no consiguió que le aflojase.
-Y ahora encima me duele la cabeza... muy bien, tú te lo has ganado.

"Crack". El cuello de alguien al ser partido solo hace un "crack" que a algunos puede revolverles el estómago. A algunos.

Dejé a Dinky y Winky allí tirados. Si Itsmon los había mandado, sus frios y muertos cuerpos no tardarían en desaparecer. El maldito hechicero captaría el mensaje. Puede que estuviese en otro cuerpo, que no fuese tan ágil ni tuviese la capacidad de lucha de antes. Pero reirse así de mí mandándome a esos dos... No le sería tan facil acabar conmigo, y me había cabreado.

Sacudí mi ropa y miré mis heridas. Nada del otro mundo, un poco de alcohol y listo. Miré el reloj y echándome la mochila al hombro(que se resintió), salí corriendo. Ahora estaba herida, sucia, olía a ron, me dolía la cabeza y el hombro y ... tenía que entregar esos papeles antes de las una.

Jodido Itsmon.

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Primera parte aquí: Reencuentros

No pensaba seguir el relato, pensé que solo era un relato ida de olla de un sueño... pero anoche me picó y seguí escribiendo XDDD

Reencuentros



Ahí volvía. Llevaba todo el día con dolores de cabeza que iban y venían sin previo aviso. Pero estaba demasiado ajetreada como para tomarme
un descanso. La facultad es estresante. Así que cuando llegada la noche el molesto dolor de cabeza volvió a visitarme lo mandé todo al carajo y me metí en la cama. Al poco rato el sueño me venció.


La suave brisa acariciaba mi rostro y hacía ondular mi cabello. Abrí los ojos y me encontré mirando la inmensidad del mar. Las olas mecían suavemente el barco. La luna llena, alta en el firmamento, proyectaba suficiente luz a la cubierta negra como el carbón. Unas siluetas se dejaban perfilar a mi izquierda, inquietas, temerosas. Me volví hacia mi derecha y vi como dos figuras se acercaban sin titubear con paso seguro.


Unos ojos negros, una sonrisa enigmática y picarona que dejaba ver un brillo dorado...


-Algún día te daré tal puñetazo que tus magníficos dientes de oro serán míos, y así pagarás el dinero que me debes-dije cruzándome de brazos. La sonrisa de aquel hombre al que conocía muy bien se borró, dando lugar a una mueca de disgusto y temor fingido.


-Tan abrupta como siempre, ¿eh, Meiling?-dijo con tono meloso la mujer que se encontraba a su lado.


-Y a tí te daré un buen cepillo de dientes-dije con asco. Tia Darma no pudo más que sonreir, dejándo ver su boca negra, pringada por
vete-tú-a-saber-que-cosa. Me volví mirando a mi alrededor-¿No hay siquiera un poco de ron para recivir a tu prima en condiciones?-pregunté algo indignada.


Jack volvió a sonreir y mandó a alguien a por ron. Yo me senté en cubierta con las piernas cruzadas. Hacía tanto que no navegaba... ese dulce baibén... Tia Darma y Jack se sentaron justo en frente de mi sin dejar de sonreir.


-¿Y esa es la peligrosa Meiling?-susurró alguien. Antes de que pudiese
pestañear una de mis dagas estaba clavada en la balaustra de madera, a escasos milímetros de su mano. Yo seguía sentada en mitad de cubierta.


-Menuda tripulación de arrogantes e ignorantes-me quejé a Jack bebiendo un trago del ron que acababa de llegar.
-Oh, bueno, es Will, es algo alelao. No se lo tengas mucho en cuenta, sufre mal de amores-contestó él riéndose y dándole al ron.


-Bien, ¿por qué me habeis invocado? Porque una invocación entre dimensiones es algo complicado para simplemente, dar unos tragos con tu prima-puntualicé. Hacía años que no volvía a esa dimensión. Y no es que no me alegrase, pero guardaba cierta precaución.
-La guerra se acerca-contestó Tia Darma con aire misterioso-una guerra como jamás se había visto antes-enarqué una ceja, incrédula. Siempre había guerras o luchas si eras un pirata-El corazón de Davyd Jones fue encontrado.


Ahora si que había captado toda mi atención, casi me atraganto con el ron ante tal noticia.
-Peeeeeeeero, cayó en malas manos-prosiguió Jack mostrando su descontento al evocar recuerdos de algo pasado. Si guieron contándome los últimos acontecimientos por esos mares.
Una guerra, alianza entre los piratas de todo el mundo, y todos con un enemigo común: Davy Jones y la Armada Real.


-Se dice...-Jack se acercó a mi odio-... que el Rey de los Hechiceros está con ellos...
-...-mi cara no se inmutó, pero la ira afloraba por todo mi ser.
-¿Has perdido facultades?-preguntó picajosa esa boca de petroleo
-No.-contesté seria-Pero soy Capitana, y dos Capitanes en un barco sería problemático-le dije cabreada-Además las invocaciones éstas no duran mucho.


Entonces los dos se acercaron con sonrisas enigmáticas aún más a mi cara. Sentía sus alientos sobre mí.
-¿Y si conseguimos recuperar tu Diosa?-empezó a decir Jack
-¿Y si reunimos a tu tripulación?-siguió Tía Darma
-¿Y si hacemos que tu presencia, y la de tu tripulación, en esta dimensión sea para siempre?-Mis ojos brillaban ahora de emoción.

-Si es solo una niña-gritó una chica, pero la mano de un tipo con un sombrero raro con una pluma la cogió por el hombro, indicándole que no se precipitase.
Me levanté, y con una sonrisa sádica me dirigí a Jack y a Tia Darma:
-Acepto.


Desperté bruscamente, de nuevo, en una cama que no se mecía con el oleaje. De nuevo en la residencia. Pero el olor a mar estaba impregnado aún en mí. Sonreí, de la manera más sádica y maquiavélica que pude.
Regresaría.
Regresaríamos.
Por fín, tras tanto tiempo. Volvería a Capitanear mi barco, a luchar... Itsmon pagaría por habernos mandado a otra dimensión, por hacer que nos reencarnásemos en personas normales de a pie que en esos momentos solo eran unos bebés; por haberme alejado tanto tiempo del mar. Yo me encargaría de que pagase por todo ello, por estos 19 años encerrada en el cuerpo de una niña.


Mi venganza llegaría imparable.


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Esto es lo que pasa por ver demasiado el trailer de Piratas del Caribe 3 y estar demasiada flipada con La Diosa Friki, que mientras te adormeces en el autobus te viene un sueño to raro como este :p

Insomnio



No puedo dormir.


Tan claro como eso.


Llevaba dos meses sin poder dormir bien. Me quedaba dormida a las tantas para tener que despertarme muy temprano para ir a clases, prácticas,estudiar... Lo que hacía que estuviese todo el día medio en estado comatoso.

Maldito insomnio.


Y hace dos semanas. Tan inesperadamente como vino, se fue. El insomnio digo.

Era agradable que sobre las 12 o las 1 de la noche el sueño viniese por fín. Y que pudiese levantarme descansada y despejada...

Hasta que llegaron ellos... los obreros!

Desde este lunes vuelvo a dormir mal. Me despiertan de una manera cruel los martillos, taladros, y voces de obreros que trabajan desde la calle(y eso que mi cuarto no da a la calle...). Asi que otra vez las ojeras y el no dormir bien... pero por lo menos seguía venciéndome el sueño a eso de las 12 o las 1(no, soy incapaz de dormirme antes XD)

Hasta que anoche... ¬¬

El maldito insomnio se presentó de nuevo. Desesperándote porque por más que das vueltas y vueltas en la cama no consigues dormirte... Y cuando lo haces... el cansancio es tal, que te quedas dormida ignorándo la alarma del despertador de la mesita. Y ocurren cosas como perderse dos clases esa mañana. Una de ellas bastante importante.

Y se, que esta noche también vendrá a hacerme compañía, para que me desespere aún más...

¿De vuelta al instituto?


Toso, estornudo, pañuelos, mocos. Terminan los exámenes y no se me ocurre otra cosa que ponerme mala. Estorunudo, estornudo, estornudo y vuelvo a estornudar. A este paso me ahogo. Son las dos de la mañana, menos mal queno me toca madrugar, me quedaré en cama.

Suena el movil, un mensaje, mi hermana. Quien pillase su edad... nah! para qué engañarnos, los 15 no fue una edad muy bonita. Apago la luz e intento no ahogarme mientras duermo, que tarea más dura para una sola. Finalmente...duermo.

Un despertador. Que estridente. Me giro a la derecha para apagarlo sin abrir los ojos, pero me doy de bruces con la pared. ¿Me quedé dormida al revés? Abro los ojos y veo con asombro que estoy en mi casa. Apago el despertador de mi hermana. ¿Tan alta tenía la fiebre que me llevaron de la residencia a casa y no me enteré?

Miro el reloj, las 8 menos 10. Qué crueldad de vida. Me levanto de la cama, que no es mi cama, sino la de mi hermana.
-Baja de mi cama, enana, que llegas tarde-le grito a la mocosa de mi hermana mientras le quito la colcha. No hay nadie. Y yo creo que he encogido durante la noche. Miro a mi perro, duerme en la alfombra, ni se inmuta. Que vida más perruna.

Voy al baño, me lavo la cara, y al mirarme al espejo...
-¡Ojtias! ¡Soy mi hermana!-Pues sí, veo con asombro e incredulidad que estoy en el cuerpo de mi hermana. ¡¿De qué clase de película de sobre mesa se ha escapado hoy el mundo?!

Me llamo al movil, y escucho mi voz, sigue acatarrada. "Quedate en la cama y no hagas tonterias" le digo, mi hermana sin coscarse de nada. Bueno, bastantes películas he visto, asi que no asustarse. Me visto con un chandal, lo único decente. Quién me mandaría tener una hermana medio pija. Desayuno. Preparo la mochila(benditos horarios colgados en la pared). Un timbre, me buscan, o mejor dicho a mi hermana, pero como yo... ¡bueno chico lo que sea!

Camino con Lizy hasta el instituto. Que deprimente ¡no quiero volver ahí! Ella habla de no se qué lios de no se quien. Había olvidado la edad del pavo. Entramos y creo tener un deja vu, mismos pasillos, pero distinta gente, aunque no hay mucha diferencia. En ese instante un enano, bueno enano para mi, para mi hermana sería de su misma quinta, me empuja, me tira la cartera el so bruto.
-Imbecil mira por donde vas gorda cuatro ojos-me dice muy chulito mientras recojo la cartera y me pongo bien la sudadera. Lizy se aparta y baja la vista. Se supone que no le puedes chistar al macarra de turno...Ya, claro.
-Engominado-chuleta-macarra-de-espíritu ven aquí ahora mismo!-le grito cabreada, el chaval se vuelve sorprendido con cara de cabreo, no le dejo que diga ni mu, le agarro de la camisa y lo acerco tanto a mi cara que puedo verle hasta la última espinilla...que asco-.Que sea la última vez que osas insultarme, chochar conmigo, o simplemente dirigirte hacia mi persona, porque la próxima vez te daré tal patada en los huevos que andarás escocio hasta la universidad...si llegas.
-Osas amenaz...
-Si, yo te amenao, a tí. Recuerda mis palabras: castración.

Un timbre, la hora de clase. Entro sin mirar atrás y dejo al macarra agarrándose sus partes nobles como si fuese su tesoro más preciado, en menudo día se le ocurre tocarme las narices.
Espero a que todos se siente para saber mi sitio. La primera hora se me pasa aburrida. Aunque el profesor me cae bien, resolver ecuaciones... quien tuviese este nivel en la carrera (T_T)
En el descanso observo la fauna. Las niñas con las niñas y los chicos en otra esquina haciendo el burro. Me acerco a las chicas, y quedo tan traumatizada por la conversación que no la relataré aquí.
Comienza otra clase, y veo con asombro que la profesora me es conocida. La monja que da Religión. Va a ser una hora divertida. La pasamos metidas en un debate acalorado(por su parte, yo la mar de tranquila) sobre herejías y demás pamplinas. Después de eso, la hora de Conocimiento se me hace insípida.

De camino al recreo oigo como unos chavales hablan de los últimos capítulos de Naruto, sin dejar de repetir ese estridente "Vaya que si". Asi que me acerco, y después de comentarles la mierda de doblaje, la salvajada de la censura, y lo traumatizante que será cuando lleguen al relleno, les aconsejo un buen fansub. Nuestra interesante conversación se ve interrumpida cuando la presencia de mi hermana es requerida. Un grupo de chavalas algo más pasables(que si una gótica, una medio autista, otras medio normales...) se acercan y solemnes saludan:

-Capitana Reena-aquí creo que me dio un síncope.... en mis tiempos no había seres frikis en el instituto. Empiezan a hablar de piratas, y claro, de la emoción empiezo a comentarles unas técnicas que usaban y que leí en una revista. A mitad de "Con el intestino en un mastil empujas al hombre por..." me paré... recordando de pronto que la "tripulación" de mi hermana era del tipo "somos magas peace and love amantes de los unicornios" (si, unicornios...esos unicornios). Así que las pobres entran en clase mareadas y más blancas que un albino vestido de blanco en plena nevada. Me aburro en las clases asi que adelanto deberes. Se podrá quejar la atontá de mi hermana.

Comida normal, con paridas de mi padre, a las que tengo que autocontrolarme para no saltar con alguna parida by Mei, pues sería demasiado cantoso. Como he adelantado trabajo, termino pronto. Salgo a dar una vuelta en la que recuerdo por qué no me gusta mi pueblo. Me encuentro otra vez con la "tripulación" de mi hermana y escucho hablar de magia blanca, unicornios y cosas demasiado buenas que no hacen los piratas.

Algo de vida familiar y a la cama que hay que madrugar(claro... mi hermana). Me duermo mientras el chucho suspira cansado, y sueño con piratas vestidas de rosa y con unicornios. Menuda pesadilla, leñes.

Suena un despertador. Lo apago. Son las 9 y media, abro los ojos...¡Si! ¡mi cuarto! Joño que día...
A media mañana me suena el movil:

-Mei
-Reena
-Tus amigas están locas
-Y las tuyas necesitan una guía de lo que son los piratas de verdad
-Los chicos me tienen miedo
-Las monjas no me hablan
-Que te cuenten tus amigas
-Pues lo mismo
-¿Fue raro?
-La ojtia que sí.
-Que no se repita.
-Ni de coña.
-Adiós
-Ea.



Tengo que dejar de soñar cosas tan raras....

¿Matrix?



Ajetreo de maletas, coge el bus, ese no que va a rebosar, haz cola, pilla billete, súbete al autobús, rumbo a ¿casa? Otro comienzo de fin de semana movido, pero la rutina de siempre. Viaje de vuelta a casa, o a la casa de mis padres, como ya solía llamarla, montada en un autobús lleno de gente, miro por la ventanilla con la mirada perdida. El mp3 se ha quedado sin pilas, no tengo música y la de al lado parece que tenga miedo de que la muerda si habla. Colinas, árboles, cielo, nubes… no hay nada más. Rutina, cansada rutina. Pero de pronto, una interferencia, pero una interferencia en un árbol. Como cuando a la tele se le va la imagen unos instantes cuando se acerca una tormenta. Mi adormecimiento se va en un instante y se me llena la cabeza de paranoias a la cual más loca.

En un instante todo se vuelve negro y me falta el aire. Me agito nerviosa. Parece que esté sumergida en algo líquido y viscoso, pero no importa, necesito aire, me ahogo. Aire… ¡¡¡Aire!!!! Agito los brazos buscando una salida, rozo con los dedos una capa, parece plástico, no me detengo a pensarlo, le doy puñetazos, la araño, le clavo las uñas. Aire, necesito aire. Recuerdo que llevaba un bolígrafo en el pantalón, echo mano al bolsillo para cogerlo, pero me sorprendo al tocar mi propia piel. No quiero morir, y menos así. Aire. Vuelve a arañar la capa que me rodea, un pequeño agujero. Suficiente, lo voy haciendo cada vez más grande hasta que se rasga por completo.

Caigo al suelo con un gran batacazo, me ha dolido, pero estoy viva y hay aire, algo viciado, pero ¿a quién carajo le importa eso? Es aire, puedo respirar.

Estoy cubierta por ese liquido viscoso, desnuda. Me molesta la cabeza, me toco con las manos, tengo algo clavado a los dos lados de la sien. Me los arranco, son una especie de cables terminados en unas agujas finas ahora manchadas de mi propia sangre.

-Cuando dije que necesitaba un cambio no pensé en esto exactamente-dije en voz alta, pero me costó pronunciar esas palabras, como si hubiese estado mucho tiempo sin hablar. Miré a mi alrededor, todo metálico, como dentro de una gran nave industrial. Muchas cápsulas como de la que acabo de salir, y cables por todos lados. Me acerco a una de esas cápsulas parece plástico, pero no es transparente, más bien opaco, solo llego a distinguir una silueta dentro, parece humana.

-¿Despierta ya, señorita?-una voz metálica de no se dónde resuena en la estancia. Recuerdo que estoy desnuda y trato de taparme con mis manos. Inútil, así que me resigno y tomo una actitud alerta.

-¿Quién eres tú? ¿Dónde leñes estoy? ¿Y qué es todo esto?-pregunté.

-Demasiadas preguntas y no creo que esté cómoda en ese estado. ¿Ve la puerta que hay a su izquierda? Pase, y siga hasta el fondo, gire a la derecha. Hay unas duchas.-No me moví-Oh, si hubiese querido matarla ya lo habría hecho, hace mucho…

Obedecí, y encontré las duchas donde la voz me había dicho. Una vez limpia encontré algo de ropa en bolsas de plástico en unas taquillas junto a las duchas. Chándal gris, chándal blanco, o chándal negro. Negro, por supuesto.

-Yo soy solo una voz, estás en el mundo real, y esto es la sala de “cultivo”-dijo de pronto la voz.

-¿Matrix?

-Pero ¿qué es matrix?

-Oh dios, eso no, enserio, ¿dónde está Morfeo? Vamos no me jodas, nada de rollitos metafísicos y filosóficos, con las tres películas tuve suficiente, aunque claro, la tercera era bastante mala, la segunda era más pasable, en mi opinión no tenían que haber…

-Ejem

-Em sí, ya me callo-me había salido la vena friki en un momento así, anda que ya me vale. Pero no me sentía del todo extraña, descalza sobre unos pasillos de metal, lúgubres y muy oscuros, hablándole a una voz que salía de yo no se qué sitio.-¿Pero por qué estoy aquí y el Sr. Smith no me ha matado ya?

-Te diste cuenta de la distorsión. Hay problemas en Matriz, el sistema está fallando y hay interferencias en la ilusión que todos ven. Tú te diste cuenta de ello y empezaste a pensar demasiado, quisieron desconectarte como ya han hecho con otros muchos, pero conseguimos pararlos a tiempo y dejarte con vida.

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah-mi boca llegaba al suelo.

-Pero no puedes quedarte aquí, rápido, sigue el pasillo de tu derecha, llegarás a un cruce con dos puertas, coge la II, una nave te espera allí, sigue las indicaciones del ordenador de abordo.

-Flipalo-Instantes más tarde estaba montada en una especie de moto voladora cubierta, siguiendo el GPS hasta el punto que me indicaba. Lo que podía ver del “exterior” del mundo “real” era oscuro, metálico, cables, muchos cables, parecía sacado de una película de ciencia ficción. En media hora llegué al lugar indicado, había una puerta escondida entre cables y más cables. Se abrió antes de que pudiera intentar abrirla yo. Un hombre de mediana edad, afro americano.

-¿Morfeo?-eso salió de mí sin pensarlo.

-Ya empezamos, anda pasa.- Entré a un enorme complejo de… algo complejo. Luz artificial, y cables, que manía con los cables, ¿no sabían lo que eran las alargaderas y las cosas inalámbricas? Si esto era el mundo real, pues vaya chasco, fíjate tú, oyes. –No limpiáis mucho por aquí, ¿verdad?

-Nos ha salido graciosilla la chiquilla, sígueme y calla, pesá.-me miró por encima del hombro, le di una patada en la espinilla. –Serás joputa.

-Vosotros me habéis metido aquí, así que no me mires altivamente, imbécil-le contesté, encima de que me llevaban allí sin preguntar. Vale que me habían salvado la vida, pero joder a mí nadie me habla así sin ni siquiera conocerme.

-¿Pasa algo?-un tipo de blanco, melena blanca, piel blanca y alto, apareció de sopetón. Su cara me resultaba familiar…

-¡Ag! ¡Uno de los gemelos malos! ¡¿Dónde carajo está Neo cuando se le necesita?!-grité como una loca, mientras me ponía en Modo-Ataque-a-lo-Karate-Kid.

-Otra, aún me pesa haberme metido en el sueño de aquel director, mira que ponerme como uno de los malos de la película…

-Jefe, esta es la chica que me mandó buscar-dijo aún quejándose el tio prepotente.

-Si, si, ya se, San…

-Para ti, Meiling.

-Pues Meiling, bienvenida a la Atlántica-y una musiquilla sonó por todo el lugar.-Les tengo dicho que regulen la música, ha sonado muy exagerado.

-¡Lo siento jefe!-gritó un muchacho desde detrás de un altavoz. Ahora que me fijaba, la voz del “jefe” era… la voz misteriosa que me había dirigido hasta allí.

-Tú eres el que me hablaba antes, ¿verdad?-le pregunté mientras le seguía hasta un edificio bajo, de dos plantas. Asintió con la cabeza.-Vigiláis aquel sitio, ¿no?, ¿con cámaras?

-Exacto, tenemos que estar atentos por si la Gran Mad…Auch!-le di un puñetazo en la espalda.

-¡Jefe!-gritó corriendo el prepotente de antes intentando separarme de su jefe y que no le diese una paliza de muerte.

-Podías avisar, ¡pervertido!, que estaba desnuda, ¡so hentai!-ahora tenía a tres tíos sujetándome para no pegarle la paliza del siglo al jefe.

-Fue un detalle sin importancia-dijo con una risilla. Mi cabreo aumentó y cuando estaba apunto de liberarme de los guardaespaldas, algo me dejó sin sentido.

Me desperté en una sala algo más iluminada, sentada en una silla. El “jefe”, unos cuantos tipos más, y una chica rubia, me miraban.

-¿Quién ha sido?-pregunté llevándome una mano hacia la cabeza, que ahora me dolía muchísimo. La chica alta y rubia levantó la mano.-y tú eres…

-Persefone-dijo no muy amigablemente cruzada de brazos y mirándome altivamente.

-Claaaaaaaaaro, dios mió de mi vida, que sitio de locos.

-Bueno, creo que aún no me he presentado como es debido. Meiling, yo soy Itsmon-dijo el jefe blanco. Casi me hecho a reír allí mismo, es más, creo que lo hice.

Según me contaron, Istmon era el que estaba al mando allí, Persefone era su segunda al mando, su perrita faldera y algo más. La tierra de los rebeldes, o los liberados, como les gustaban llamarse, era donde yo me encontraba, la Atlántida. Me dio otro ataque de risa. El programa principal que controlaba el mundo del que yo provenía tenía problemas, lo que había llevado a causar algunas interferencias, como la que yo vi, y cuando algunas personas más perspicaces se daban cuentan, eran desconectadas de inmediato. A algunas podía salvarlas, pero a veces llegaban demasiado tarde para otras. Los liberados sumaban ya una cifra considerable 20.000 personas, pero ni por asomo se acercaba ni a la mitad de todo el mundo atrapado en Matrix. Ellos se encargaban de recuperar a la gente que iba a ser desconectada e intentar detener a la Gran Madre (el programa central). Ya sabéis tipo Matriz.

Querían ponerme al mando de un escuadrón y que me uniese a ellos.

-Ya sabemos que eres demasiado joven para entrar en esta guerr…

-Muy bien-corté a Itsmon.-¿Vosotros podéis traer de vuelta aquí a quien queráis?

-Em… sí, bueno, pero para traer alguien aquí sin que hayan ordenado desconectarlo… es mucho más complicado y difícil, porque alguien se tiene que infiltrar en la sala de las cápsulas, encontrar al individuo en cuestión sin que los centinelas lo encuentren y bueno pues…

-Si quieres que os ayude en esta cosa vuestra, quiero a todos estos.-le entregué una lista, bastante numerosa cuando me paré a contar los miembros, ¡pero que diablos! Sin ellos no movería ni un dedo.

-Demasiados

-O todos, o me niego-me crucé de brazos y le di la espalda

-Demasiados-volvió a repetir.

-¡Estás loca! ¡Vas a poner en peligro a nuestros hombres para formar una tripulación con tus amiguitos!- me gritó Persefone, que rubia más insoportable.

-Sí, estoy loca, os jodeis. Y no pondré a nadie en peligro, iré yo, solo decidme lo que tengo que hacer, yo sola me basto.

Al final de unas numerosas instrucciones me puse rumbo a la sala de las cápsulas, Persefone iba conmigo, Itsmon la mandó. No hablamos, no nos mirábamos, solo nos soportábamos. Llegamos allí y nos colamos por la misma puerta por la que yo había escapado unas horas antes. Anda que menudo día. Nos infiltramos en la sala de las cápsulas, casi me da un yuyu. La sala parecía no tener fin, ni paredes, se extendía y extendía y extendía, con cápsulas y más cápsulas. Un pequeño ordenador, metí los datos necesarios y salieron los números de identificación de cada uno de los miembros de mi tripulación, así como las coordenadas en las que se encontraban.

Tardamos una hora en encontrar al primero, tuvimos que escondernos debajo de algunas cápsulas cuando unos centinelas hacían guardia. Afortunadamente dos de los tripulantes estaban uno junto al otro. Le hice una señal a la rubia y rajamos las cápsulas, a mí me habían dado (bueno, había “tomado prestadas”) unas dagas la mar de chulas, con un filo muy cortante, una hoja brillante y en la empuñadura una… Em, sí, que rajamos las cápsulas, el líquido viscoso, que ahora me fijaba en que tenía un color azulete, se esparció por todo el lugar, menos mal que las rendijas del suelo se ocuparon de que no me manchase demasiado. Tosiendo, asustados y desorientados salieron de sus respectivas cápsulas dos chicos. Les quitamos las agujas de la cabeza y les apremiamos para que se dieran prisa.

-¿Mei?-preguntaron al unísono mirándome con estupefacción. Luego miraron a Pers (es más corto así, y aunque parezca que hay confianza, no la hay, lo hago para molestarla), embobados, atontados. Me lo tenía que haber imaginado.

-Lender, Elf, os presento a Persefone

-Ooooooooooooooooh...-más asombro por parte de los dos.

-Y para matizar, diré que estáis desnudos, delante de vuestra capitana y de la rubia loca-se miraron horrorizados.

-AA…-no pudieron terminar su grito, les tapé la boca con unas ropas que traíamos en unas mochilas, casi los ahogo, pero era eso o que los centinelas nos descubriesen.

Algo parecido sucedió con los demás, mucho desconcierto por parte de todos. Bueno, Saga cuando oyó que la rubia que tenía delante era Pers, intentó saltar sobre ella gritando “hermanitaa!” pero lo pararon a tiempo.

Una vez conseguido reunir a todo el equipo nos largamos de allí lo más rápido posible, una vez en la Atlántida, se ducharon, cambiaron de ropa y se alinearon para hacer las presentaciones.

-“Jefe”, estos son mis chicos: Lender, Elf, Sheol, Saga, Arza, Erik, Erek, Iluminada, Tam, Tara, Hak, Leye, y Chiclez. –Todos asintieron conforme iban escuchando sus “nombres” sin romper la formación y sin dejar el estado de “firmes”. –Chicos, este es Itsmon, y la rubia de bote de aquí Persefone. Bienvenidos a un universo de ciencia ficción.




Un sueño, más un poco de imaginación, y el resultado es este.

El encuentro...


El traqueteo del coche no la deja pensar con claridad. A su lado su padre silva una canción de alguna película del oeste que tanto le gusta. Van camino a la capital, camino a la facultad, camino a un examen. Buf, un examen de septiembre. Apenas ha podido dormir y se ha pasado medio día con dolor de estómago. Malditos nervios. Demasiada presión para su gusto. Decían que ella rendía mejor bajo algo de presión, pero llegados a esos puntos ella lo único que quería era explotar en mil cachitos y que no se volvieran a unir nunca. Pero ¿qué diría la gente si se daba por vencida? Todo el mundo sabía que había escogido un camino dificil y que la salida a la que ella quería dedicarse era justa y humilde. Siempre ayudando a los demás... Aunque fuese encerrada en un labotarotio. Sí, era lo que ella quería, estar en un laboratorio. Era su meta... pero, ¿acaso era su sueño?

Sacudió la cabeza para quitarse esas ideas de la mente, tenía que centrarse en el examen que tendría que hacer dentro de un rato. Pero el recuerdo del mar acudía a su mente. Parecía sentir la brisa marina que tanto le gustaba.
Volvió a la realidad, su padre le estaba hablando. Algo sobre un atajo, uno que nunca habían tomado pero que, según él, haría que llegaran antes. Ella accedió, tenían tiempo de sobra, y los aires "aventureros" de su padre eran siempre enormes. Buscaba excusas para hacer algo innovador, explorar caminos y salir de viaje, y ella siempre le apoyaba y acompañaba. Pero para ella aquerllo no era suficiente. Una vida demasiado aburrida. Pero sonrió y miró el reloj.

-Genial-suspiró. Se le había parado. Su padre le dejó el suyo. Era algo grande y más pesado, le gustaba, sobre todo porque era acuatico y podía sumergirlo.
-Ey, mira eso-Su padre señalaba a una brisa de aire caliente a un lado de la carretera. Parecían unas simples ondulaciones en el aire producidas por el calor, pero de ellas salió de pronto una gaviota.
Pararon el coche y se bajaron a curiosear. Se acercaron poco a poco, especulando qué podría ser aquello.
-¿Un agujero de gusano?
-Sí papá, de ahí van a salir dinosaurios ahora... no creo que sea eso.
-Pues venga, científica-dijo con rentintín-dime razonadamente qué leñes es eso.
-No soy física, soy química, y no tengo ni idea, aunque...
-¿Aunque? Se aceptan propuestas, no te cortes.

¿Podría ser? No sabía la razón, no sabía por qué, pero algo le decía que aquello daba a otro mundo, a otra dimesión. Había leido miles de libros de literatura fantástica, había soñado cientos de veces con ello... y ahora, quizás, solo quizás, se hiciesen realidad sus sueños.
-Oye, ¿no escuchas algo?-Ella asintió con la cabeza. Puso más atención y oyó el sonido de las olas chocando con algo. Con algo que parecía moverse.
Y de improvisto el mascarón de un barco, un navío, apareció delante suya. Un mascarón de un barco antiguo. Ella lo reconoció enseguida. Era tal como lo había imaginado. El tronco de un chico de madera, un chico joven... un chico que pestañeó y gritó:
-¡Ey! ¡más cuidado! ¡que me vais a romper!
-¿Dolarsrg?-El mascarón dejó de gritar y miró hacia abajo.
-¡Mei!
-¿Lo conoces?-su padre miraba sorprendido hacía la parte del barco que sobresalía vete tu a saber de dónde y a su hija, que sonreía encantanda.
-Le conozco.

Mientras el mascarón gritaba y llamaba a alguien que al parecer estaba en el barco, al otro lado, Mei empezó a explicar a su padre. A contarle la historia de piratas que empezaron como un juego y ella y sus amigos, aquellos amigos del foro del que siempre hablaba. De la tripulación que ella capitaneaba, y que surcaba los 7 mares en busca de la Atlántida y de aventuras.
-Vale, entiendo lo de la novela, pero...¿esto?-dijo su padre aún boquiabierto señalando al mascarón. Ella se encogió de hombers, no lo tenía claro, pero creía saber quien había montado todo aquello.
-Dolarsrg, y si me explicas lo que...
-Que te lo expliquen ellos, yo aún no lo tengo muy claro. Mi parte humana, está en mi casa, viviendo, y solo cuando duerma soñará con lo que yo estoy viviendo aquí, pero creo que eso solo es en mi caso...
-¡Mei!-gritaron una panda de locos. Asomándose por encima del mascarón, encaramados a él, y unos encima de otros, allí, vestidos como auténticos piratas, se encotraba su tripulación.
-¡Chicos!-girtó, apunto de llorar.
-Sí bueno, esoso somos nosotros, pero ahí detrás está una Iluminada y un Erek cuidando de las mascotas, no cogíamos todos aquí, asi que los novatos pringan.-dijo Lender con una sonrisa de oreja a oreja. Lender, el segundo de abordo.
-Yo te explico-dijo Elf apartando a Lender de un manotazo-Uno a uno fuimos encontrandonos con un... algo. Una variación en el espacio, supongo, cuando estábamos solos, tú eres la excepción. Bueno, y a todos nos hicieron la misma pregunta...
-¿Él está metido en esto? ¿El ellimista?-Todos asintieron, y Sheol susurró algo de "yo quiero ese videojuego".
-Asi que-continuó el espadachín-después de pensarlo un par de segundos... aquí estamos. Partimos en busca de la Capitana, bueno aunque supongo que el barco lo dirigía el Ellimista. Lo tenía bien preparado, incluso hay ropas en nuestros camarotes.
-Esto...Mei...
-Papá... yo...-se giró para mirar a su padre

¿LO ESTÁS?
El ellimista preguntaba y todos podían escucharlo. Era la hora de aclararse y responder.
¿ESTÁS DISPUESTA A DEJAR A TU FAMILIA Y EMBARCARTE? NO SERÁ FACIL... NO TODO ES TAN FACIL COMO EN LOS CUENTOS...

-Papá-empezó a decir, él la miró con una sonrisa tranquilizadora.
-Se que quieres ir conellos, te gusta la aventura más que a mí...
-Ellos también son mi familia, yo... yo os quiero mucho, pero...
-Pero tu lugar está con ellos, ya sabía yo que no estabas hechas para este mundo.
-Adiós papá-se abrazaron.
-No sé si tu madre me creerá o me matará...
-La peque seguro que te creerá

Y sonriendo, se acercó al barco y con la mochila aún en la mano subió por la escalera que le habían echado. Le ayudaron a subir y una vez arriba Lender le colocó su sombrero. Saludó a Iluminada y a Erek que estaban con Guismo y Zey.
-Bienvenida abordo capitana
-Gracias chicos.-Se volvió y saludó por última vez a su padre. Respiró profúndamente, se giró y se puso las manos en las caderas. Adoptó una sonrisa maquiavélica. La sonrisa de La Capitana Meiling. Al verla todos se pusieron en línea y en posición de firmes.
-¡Bien bucaneros de agua dulce! ¡Aún quedan dos tripulantes por recoger! ¡Asi que todos a sus puestos! ¡Elf tengo hambre! ¡Erik al timón! ¡Arza arriba! ¡Hak fuera de la cocina y levad anclas! ¡Tara que Guismo no se caiga al agua! ¡Erek, Saga arriar las velas! ¡Lender, alejate del ron! ¡Sheol, no hagas boquetes en mi barco! ¡Iluminada encargate de que no los haga!
-¡Sí mi capitana!-respondieron todos al unisono y empezaron a correr a sus puestos.
-¡Tam!-la chica se giró y la Capitana sonrió-enseñame mi camarote, tengo que ponerme a tono con el lugar.
Tam asintió y sonrió, y Mei volvió a sentir la brisa marina en la cara, aquella que tanto le gustaba...




Lo soñé tal cual anoche y no he podido evitar escribirlo esta mañana...jor, que sueños más raros tengo, no? ^^' tengo que dejar de leer historias de piratas...

Son Sueños

Sueños esos grandes desconocidos. Sueños, esos entes incorporeos que nos acompañan noche tras noche en el devenir de nuestras vidas... No son sencillos de comprender, no son ni siquiera sencillos de relatar, y son algo complicados de recopilar:

-De principes y princesas: sueñas con el amor de tu vida(si ya claro XD), eres happy happy, todo pinta de color de rosa. Hay veces en los que eres incapaz a la mañana siguiente de acordarte como era la cara de tu "amor"

-De magia y fantasía: quién no ha soñado que es un bruj@ en Hogwarts? hechicero/nigromante/mensajero del sol? superheroe sin los calzones fuera que pasea por las calles de las ciudades Noreteamericanas.... un mutante que lucha por ser el mismo y no unirse a la "mayoria" (lobeeeeeeeeeeeeeezno! *------*)

-De aventuras y misterios: te persiguen unos malos despiadados, tienes que rescatar y/o descubrir un misterio importantísimo, como en una novela de intriga hay traidores, enigmas y ...una espia nazi XD

-De fantasias y...: solo una palabra: hentais!

-De pesadillas y miedos: son sueños al fin y al cabo, pero nos provocan horror, pavor, miedo irracional... Vampiros, monstruos, la tia gorda lejana que cada vez que te ve te da dos besos y te estruja cuan peluche se tratase.... bichos gigantes, arañas(mis dagas! que alguien me de mis dagas!), hay para todos....los gustos?


No son todos, pero son algunos.
Paso a relataros, aunque se que no os importa,el extraño sueño que tuve hace unos días, en el que había terror, magia, aventuras...un poco de todo menos amorio XD:
Bien, a grandes rasgos la cosa venía siendo en que: era una bruja,maestra pokemon, con dos "discipulas", y con una banda de malos pisándome los talones. Mi manera de luchar, logicamente era con mis pokebolls, pero de ellas no salían pokemons.... o al menos creo que no lo son XD. Lo que yo gritaba estilo Ash, era:
-Lender! adelante! megafulgor con océano!
Y un Lender salía de la pokeboll, oceano en mano a combatir XD. Creo que también saqué a Elf y a Tam de la misma manera XDDDDDDDD

En fin, mejor dejar el tema de los pokemon para el auténtico esperto, el Maestro Pokemon,Leye XD

Se despide con una cancioncillas, Meiling, friki, otaku, y por siempre anifan ^^

Canción: Pokemon

Llegaré a ser el mejor
el mejor que habrá jamás
mi causa es ser entrenador
tras poderlos capturar
Viajaré a cualquier lugar
llegaré a cualquier rincón
al fin podré desentrañar
el poder que hay en pokemon

Pokemon, hazte con todos
es mi destino, mi misión
Pokemon
Tu eres mi amigo fiel
nos debemos defender
Pokemon
hazte con todos siiiiii
seremos mejor al fin
te enseño yo y tu a mi
Po-keee-mon
hazte con todos, hazte con todos!
Pokemon!